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domingo, 3 de mayo de 2009

alejandría / Los desheredados de la gloria


Juan Manuel M. López, Los desheredados de la gloria,
Cuarto Creciente Poesía (Ed. Praxis); Año II, núm. 11, Octubre/Noviembre;
México: 1991. 20 p
.


[acotación / pie de página]

En Tuxtla suele no haber mucho, es decir, casi nada, por no decir nada de nada. Entre esa nada se hace presente una revolución de cables, pavimento, tendajones y negocios a lo largo de la avenida principal, que le dan esa particular aridez de la que casi cualquier forastero habla pestes: así es Tuxtla, punto de confluencia obligatoria para los viajeros. Punto.

Lejos de esta nota que busca ser crítica a expensas del lugar donde resido, una de las cosas raras son las librerías (y que quedan muy pocas). Cierta vez, en ocasión de la quiebra de una vieja librería local, gran parte del material que conservaba se vendió a precio de remate, y fue todo un festín para aquellos lectores (entre los cuales me incluyo) que ven en las ofertas no mayor cosa que la de sacar el traje de buitre, afilar la vista y el pico y luchar por conseguir un ejemplar en buen estado y barato en lo absoluto. Vaya con los hombres cuya condición aquí se ve descrita: en este rubro del consumo, es vasta la galería de bibliófilos que subyacen en diversos escondrijos.

Y bien, de entre las ruinas de aquel festín, logré encontrar joyas como la poesía completa de François Villon, varias antologías de cuento y otras sabrosuras literarias. Pero una maltratada plaquette llamó mi atención, misma que me lleva a invertir un poco de mi tiempo en estas jornadas de auténtico sabor decameroniano, a inicios de mayo de 2009: Los desheredados de la gloria, de Juan Manuel M. López.

Buceando en GOOOOOOOOOgle, no di con mayor pista del autor, probablemente atareado en asuntos varios menos de carácter literario, poco interesado en lo que fuera su quizá pasajera obra poética; en ciernes, pude constatar ciertos hallazgos que en particular resultan interesantes: establecer un diálogo abierto y sin tapujos con determinados contextos de la urbe, y el tratamiento del lenguaje a partir del reconocimiento de dichos ambientes.

Vaya con el crítico de clóset que grita en mi interior. Cuelgo aquí los fragmentos de M. López para dejar constancia de ese hombre del que quizá nada sepa con certeza, a quien quisiera decirle que dejó una clara impresión en mis lecturas.

Es por ello que acudo a este espacio y le ofrezco unos momentos, para releerlo, redescubrirlo y compartirlo con quien lo desee.


[sobre el autor]

Juan Manuel M. Lopez (1964) nació en la ciudad de México, Distrito Federal. Estudió la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha publicado en la revista La rosa naútica y en el suplemento cultural de El Sol de México.


[nota introductoria]

La de Juan Manuel M. Lopez pareciera una poesía de bajos fondos: nos lleva a los ambientes de cantinas, de ebrios consuetudinarios, pero es mucho más que estos dos simples lugares comunes: es la sensibilidad de un poeta que dibuja con versos ese reptar frío de quienes buscan su propio mundo.

Hay también una búsqueda interna, un sentimiento de vacío que lleva al que escribe a buscarse a sí mismo en los demás, a mirarse en los demás.

En los poemas en que Juan Manuel se deja llevar completamente de la mano de la poesia, alcanza una inmensidad que hace detenerse al lector, lo oblige a la relectura.

A lo largo de todo el material de este número, se deja sentir una intencionada asonancia con Jaime Sabines; incluso uno de los poemas está escrito para el bardo chiapaneco.

Los desheredados de la gloria es poesía joven que se desnuda ante el lector, que desnuda al lector.


Dante Salgado / Pablo Casas / Andrés Webster


[selección de textos]

fragmentos

***
Confieso que he bebido en pulquerías,
en los rincones sórdidos de brujas,
antros de mala cerveza y en el mar,
donde los peces, tarde o temprano,
se ahogan en sus propias lágrimas.

***
Sácate los ojos, Jaime,
y llora con los dientes.

***
El cielo se abre en grietas luminosas, silenciosas.

Las voces procrean candela. Se queman insultos.
Mamá, has perdido la pavesa de tu cuarto hijo, inflamado.


***
A María Luisa, mi partera

Yo nací en una casa de cartón
polvorienta
lejos del mundo
en un arrabal de sombras
entre moscas y arañas
y ratas que muerden los dedos
de los pies de los niños
haciéndoles agua la sangre

El sol sostenido brillaba
en la voz flaca de mi madre
que pagaba con gallinas
los honorarios de la rinconera María Luisa
mientras abrazaba con ternura a su niñito


***
Los desheredados de la gloria

-Oiga compadre, usté sabe qué es la gloria.
-¿La Gloria? Pos... La Gloria es la pulquería
de a la vuelta de mi casa.



Los desheredados de la gloria
se suicidan orugamente en tragos cortos con alcohol del 96
mezclado con agua mineral bien fría en tiempos calurosos
y en invierno con tecitos de canela
para calentar el alma helada
Dicen que el alcohol desinfecta y cura las heridas
y los desheredados cicatrizan las que traen en el alma
con curados de melón o de avena o de ajodido

Los desheredados de la gloria
son los que tiran la cuerda al vaso sin fondo
los que dejan vacíos sin que nadie lo note
porque no tienen a nadie
por eso hablan como locos
con las piedras y los puentes y los árboles
/y las nubes y la luna

El alcohol tiene mas devotos que Dios
hay más cantinas y tiendas de licores
que iglesias en el mundo
pues el vino —dicen—
es la transustanciacion de la sangre del Verbo Encarnado
y estos bienaventurados beben la divinidad rasposa
sin exhalar una sola mueca
Son los que levantan olas en las botellas de tequila

beben
beben la muerte en cada sorbo
ven hormigas gigantes y cucarachas leprosas
y perciben la eternidad en el séptimo trago
libres de sí mismos y de este mundo que no es de ellos
cultivan su propio jardin con sus visiones místicas

Los desheredados de la gloria
cavan su propio destino con su anforita bajo el brazo
destino maldito que les dice
"beban beban que el mundo se va a acabar”
y viven muriendo del mal bueno
al padecer el complejo de zapateros lacustres
Los desheredados de la gloria
no viven
desviven cada noche


***
Arturo canta y toca la guitarra

El bien consistía en que los hombres
llorasen, estremecidos de su propio
corazón. Que lo tomaran para ver
cómo era, de animal, de furia
desconsolado
.


JOSÉ REVUELTAS, El luto humano


Arturo toca su guitarra a la orilla del Lago,
hasta que las cuerdas revientan,
hasta que un pájaro canta perdido en el bosque,
hasta que la luna da a luz a su conejito mítico,
hasta que un nudo de tristeza aprieta en su garganta.

Arturo canta a los que no lavan
/sus almas negras de maldiciones,
esos que han sepultado sus sueños
/en las vaginas de las putas,
estas lindas Monarcas que vuelan de colchón en colchón,
tristes mujeres que se ganan el pan todas las noches
con el sudor de sus sexos.

Canta a los que beben café con ron
en Los candiles de la soledad,
lo mismo que a esos mazacotes con barrigas de renacuajos
que salen contentos de Los Infiernos,
esos que se apegan al tequila y al mezcal
como pulgas a la sangre.

Arturo canta a esas criaturas huérfanas
que han dejado de ser niños a los siete,
expósitos de Dios que inhalan el cemento de la felicidad
y dejan embarradas sus almas
en las paredes baldías de una ciudad mezquina
como moscas en la mierda;
y a los otros, esos que se ven viboritas rojas en los ojos
frente al espejo de sus alucinaciones.

Canta a los que les castañea el alma de frío,
a los que no tienen perro que les ladre
/ni madre que los bendiga,
a los que buscan siempre a Dios
/sin encontrar nunca su mano,
a los que se acurrucan en sí mismos
/como cochinillas en su miedo.
A los que han vendido su palabra
(prostituyendo a su corazén)
en los mercados académicos.
A las almas que mueren por inanición de amor
antes que los cuerpos se pudran;
sí, a esos que se sienten putrefactos
/sin pudrirse aún.

Arturo canta y toca su guitarra
con la frescura de un sapo bañándose en el limo
hasta que un arrullo líquido lo sorprende
a la orilla de la noche.

viernes, 1 de mayo de 2009

alejandría / Jorge Eduardo Eielson


[sobre el autor]

Nacido en Lima (Perú) en 1924, desde hace casi cincuenta años vive en Italia. Considerado como uno de los mayores poetas y artistas latinoamericanos del siglo, ha participado en varias bienales de Venecia, en Documenta, de Kassel (Alemania), ha expuesto en algunos museos de Europa y América latina, y en colectivas en el MOMA de Nueva York. Sus libros, escasos pero determinantes, han sido publicados por prestigiosas editoriales, entre las cuales «Vuelta» dirigida por Octavio Paz, en México. Entre los reconocimientos a sus libros y trabajos visuales (pinturas, esculturas, ensamblajes, instalaciones, performances) cabe mencionar el Premio nacional de poesía, obtenido a los 21 años en su país natal, bolsas de investigación y estudios otorgadas por el gobierno francés, la Unesco y la fundación Guggenheim de Nueva York, además de importantes adquisiciones de sus obras por parte del museo de arte moderno de Nueva York y de la colección Nelson Rockefeller, de la misma ciudad. Recientemente, el King's College de la Universidad de Londres ha dedicado un congreso internacional al conjunto de su obra.

Fuente: http://eielson.perucultural.org.pe/jee.htm


[semblanza]

El reino poético de Jorge Eduardo Eielson

Por Marcos Martos

1

En la poesía de Jorge Eduardo Eielson (1924) pueden distinguirse tres formas de composición que se entrecruzan sin constituir una misma textura: un modo recargado cadenciosamente de una compulsiva sensualidad con algunos toques panteístas donde se advierte el magisterio de Rilke, Rimbaud y San Juan de la Cruz; otra manera de versificación, aparentemente más descuidada pero de un alto contenido lírico, de poemas que podrían prolongarse indefinidamente, en los cuales los versos prosaicos se combinan con hallazgos inesperados y la temática es más cotidiana, más avasalladora, más impositiva; y una tercera modalidad predominantemente visual que viniendo de Apollinaire tiene prosapia latinoamericana en la poesía de Oswald de Andrade y más cercanamente en la poesía concreta brasileña, tradición que está enriquecida por el propio Eielson.

El primer modo de composición cuidadosamente musical y sensorial es el que predomina en toda la poesía que podemos denominar "escritura en Lima" y abarca los años 42-47 aunque bien puede extenderse hasta Primera muerte de María, poema firmado en París en 1949. Esta porción de la obra de Eielson tiene como centro paradigmático a Reinos, libro que mereció en 1945 el Premio Nacional de Poesía cuando su autor tenía 23 años. Por eso las observaciones que sobre esos poemas puede hacerse son válidas para todo el conjunto "limeño" donde también destaca nítidamente Canción y muerte de Rolando, escrito en 1943 pero recién publicado en 1959.

[Más sobre el autor y una selección de textos, tras el link.]

2

En esta primera fase Eielson ya domina la versificación y en sus hileras de verso libre puede advertirse, junto con el talento que le es proverbial y que le es reconocido por todos, un conocimiento científico de la métrica tradicional castellana que propicia una poesía musical capaz de apoderarse del ánimo del lector porque seduce con sus acordes hasta el extremo de hacer creer, por un instante, que lo poeta le brota naturalmente. Habría que remontarse a Carlos Oquendo de Amat para encontrar en la poesía peruana de este siglo un verso más flexible, grato y fluido que el de Eielson en Reinos. Cumple así Eielson la primera condición de poeta: escribir bien.

Ese escribir bien con imágenes sorprendentes utiliza un recurso bastante original: en el recetario surrealista figura una máxima que, expresada con simpleza, dice que una buena imagen debe unir objetos extremos con la finalidad de sorprender. Eielson hace lo mismo, sorprende, pero con términos que son vecinos semánticamente, que pertenecen más a la cotidianidad. Máxima calidad de un poeta: juntar palabras que sólo a él se le ocurren: fronda maldita, pastor subterráne, fauno sonoro, augusta polilla, cielo de ciervos. Eielson sabe arrancar belleza insólita a la realidad uniendo palabras en contextos no habituales, ni siquiera por la tradición más heterodoxa, palabras que aisladamente pertenecen al habla común. Porque sus términos pertenecen a lo conocido por todos, puede decirse que Eielson es un mantenedor renovante de la tradición, que su poesía es muy occidental, muy antigua y al mismo tiempo muy personal. Da al lector algo que éste conoce y algo completamente nuevo.

La segunda manera de poetizar se muestra con más nitidez en los poemas de Habitación en Roma, de 1954. Pareciera que el poeta, enfrentando a la miseria, a la soledad, ya no rilkeana y buscada si no real, de latinoamericano en urbe europea, por primera vez siente crujir los andamios de su fulgurante retórica. La siente demasiado alquitarada para los nuevos efluvios de la crueza (palabra que existe en el diccionario) que sufre y que quiere volcar en la página en blanco, y se ve impelido a encontrar la simpleza del verso que fluye y a veces se atasca en lo horrible y el hastío y el recuerdo; y en medio de todo mantiene y levanta en el nuevo edificio lírico, una gana ubérrima de vivir. De este conjunto que cualquier poeta social de los años cincuenta firmaría con gusto, es oportuno resaltar el memorable poema "Azul ultramar", que muestra a las claras esa recóndita ansia de inmortalidad que torturaba al maestro Unamuno y que se expresa triunfalmente en Eielson.

Simultáneamente con esta línea vital y descarnada, Eielson empieza a cultivar otra que con el correr del tiempo se ha ido constituyendo en la dominante: aquella que pone mayor peso que en la composición, en el espacio, que busca lo visualmente hermoso; es el dibujo desplazando a la palabra; y en la palabra, delectación en el hallazgo de alteraciones, especialmente si son simples (y difíciles de percibir por lo tanto).


[selección de textos]

lunes, 6 de abril de 2009

alejandría / Encuentro con el Golem



Leyendo algunos poemas de Luis Antonio de Villena en Poesía mundial de la A a la Z (gracias, neorrabioso), encontré un par de textos titulados Secretos biográficos de Gustav Meyrink, mismos que refieren al autor de la novela El Golem, personaje fantástico que procede de "un mito judío centroeuropeo, según el cual era posible animar una figura de barro, el golem, colocando bajo su lengua ciertas palabras mágicas" (El Poder de la Palabra.Com).

Así pues, bajo la ruta del Golem, terminé la lectura de dicha referencia en el poema que Jorge Luis Borges dedica a este personaje, mismo que transcribo desde el sitio Los Poetas.Com, y les dejo, para su deleite, un video con la lectura del poema en la voz del propio Borges.

EL GOLEM

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
Habrá un terrible Nombre, que la esencia
Cifre de Dios y que la Omnipotencia
Guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
En el Jardín. La herrumbre del pecado
(Dicen los cabalistas) lo ha borrado
Y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
No tienen fin. Sabemos que hubo un día
En que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
En las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
Sombra insinúan en la vaga historia,
Aún está verde y viva la memoria
De Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
Y al fin pronunció el Nombre que es la Clave.

La Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
Sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
De las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
Párpados y vio formas y colores
Que no entendió, perdidos en rumores
Y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
Aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
A la vasta criatura apodó Golem;
Estas verdades las refiere Scholem
En un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga."
Y logró, al cabo de años, que el perverso
Barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
O en la articulación del Sacro Nombre;
A pesar de tan alta hechicería,
No aprendió a hablar el aprendiz de hombre,

Sus ojos, menos de hombre que de perro
Y harto menos de perro que de cosa,
Seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
Ya que a su paso el gato del rabino
Se escondía. (Ese gato no está en Scholem
Pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
Las devociones de su Dios copiaba
O, estúpido y sonriente, se ahuecaba
En cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
Y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
Pude engendrar este penoso hijo
Y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
Madeja que en lo eterno se devana,
Di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de angustia y de luz vaga,
En su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

miércoles, 25 de febrero de 2009

alejandría / Antología de poesía brasileña contemporánea (1967)

INTRODUCCIÓN (fragmento)

El Brasil tiene una literatura con tradición propia, cuerpo y densidad. A nuestros ojos, su principal característica es la absoluta falta de relación que existe entre ella y la literatura hispanoamericana; lo que no es debido, como se podría creer, apenas a la barrera del idioma —aunque todo brasileño culto lea español (ya que inclusive ahora, el volumen de traducciones a la lengua portuguesa es reducido, lo que obliga al público con inquietudes a leer traducciones francesas y castellanas de las obras escritas en una lengua que no conoce); parece más bien, el abismo que nos separa, herencia de la desconfianza, en defensa propia, que los portugueses siempre han tenido en referencia a la lengua española, lo que está patente en el largo e injusto olvido (intencional) en que han mantenido a su poesía barroca, de tintes netamente españolizantes. Sin embargo, los hispanoamericanos tampoco podemos eximirnos de culpa; el abandono ha sido mutuo; y tenemos nosotros la agravante de que es una ínfima minoría nuestra la que lee portugués; además de que usurpamos habitualmente el título de “latinoamericanos” olvidándonos del Brasil y de su literatura. Ésta, empero, merece los trabajos de apreciar una lengua; eso, considerando que las traducciones son escasas. He aquí una, conformando una pequeña antología de la poesía brasileña contemporánea.

....................................Hugo Estenssoro B.

[selección de textos]


Manuel Bandeira (Recife, 1886-1968)

Poética

Estoy harto del lirismo comedido
Del lirismo niño-bueno
Del lirismo funcionario público con libro de asistencia
.....libro de control de horas de oficina y manifestaciones
.....de aprecio al Sr. director

Estoy harto del lirismo que se para y va averiguar
.....la vigencia vernácula de un vocablo

Abajo los puristas

Todas las palabras sobre todo los barbarismos
.....universales
Todas las construcciones sobre todo las sintaxis
.....de excepción
Todos los ritmos sobre todo los innumerables

Estoy harto de lirismo enamorador
Político
Raquítico
Sifilítico
De todo lirismo que capitule a cualquier cosa
.....que no sea él mismo

Por otra parte no es lirismo
Será contabilidad tabla de cosenos secretario del amante ejemplar
.....con cien modelos de cartas
.....[y maneras de agradar a las mujeres, etc.

Antes prefiero el lirismo de los locos
El lirismo de los ebrios
El lirismo difícil y pungente de los ebrios
El lirismo de los clowns de Shakespeare

No quiero saber más del lirismo que no es liberación


Antología*

La vida
No vale la pena y el dolor de ser vivida.
Los cuerpos se entienden, pero las almas no.
Lo único que queda es tocar un tango argentino.
Pa’ Pasárgada me voy!
Que aquí yo no soy feliz.
Quiero olvidar todo:
—El dolor de ser hombre…
Esta insistencia infinita e vana
De poseer lo que me posee.
Quiero descansar.
Morir.
Morir de cuerpo y alma.
Completamente.
(Todas las mañanas el aeropuerto del frente
......me da lecciones de partir).
Cuando la Indeseada de las gentes llegue
Encontrará labrado el campo, la casa limpia,
La mesa puesta,
Con cada cosa en su lugar.


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* “Este poema es un centón. La palabra ‘centón’ nada tiene que ver con ‘ciento’ y viene del latín ‘cento, centonis’ que significa ‘colcha de retazos’. En español ‘centón’, en italiano ‘centone’, en francés ‘centon’, en inglés ‘cente’. Tuve la idea de construir un poema sólo con versos o pedazos de mis versos, de los más conocidos o marcados por mi sensibilidad, y que al mismo tiempo pudiera funcionar como un poema para un persona que nada conociese de mi poesía.” (Extracto de una carta del autor).



Jorge de Lima (Alagoas, 1895-Río de Janeiro, 1953)

Invención de Orfeo / CANTO VII, 1 (fragmento)


Ya terminado el canto de las islas
Lloré en esos eneros flagelados
Inundados de lluvias ondulantes
Y tan llenos de ocasos, golondrinas
Y de varios paisajes que cambiaban
Bajo el viento transido en el ramaje.

Era en los tiempos cuando imaginamos
Calmos sus días como sus alcores,
Unas hierbas naciendo, ríos yendo,
Y jardines en aguas transparentes
Naciendo rosas para carpas plomas,
Y en sus lianas pescados raros de iris.

Las lluvias, sí, las lluvias como pájaros
Bajaban y subían a las nubes
Y grandes lirios húmedos y hondos
Entreabiertos aún, continuados,
Cerrándose con alas de un insecto,
Submersos en la muerte del ocaso.

Y otros reinos nacidos en bonanzas
Con sus aires, y sus amplios océanos
Y montes escondidos en las olas
Y otras olas ocultas bajo el agua
De aquella superficie que era el vidrio
Del mirar de gentes simples absortas.



Cecilia Meireles (Río de Janeiro, 1901-1964)

Elegía


No lejos de tu sepultura,
Traída por el sueño humilde
Que provocó mi desventura,
Mal mano en tierra poner quise
Que extrañamente la retiro.
En este umbral de indiferencia
No puedo abrir la tenue rosa
Del más espiritual suspiro.
Yaces con la extraña, muda, inmensa
Amada eterna y tenebrosa
Que tus manos escogieron
Para tu convivio absoluto.
Así, me retraigo, segura
De que es pura felicidad
La tierra densa que te aprieta.
Por entre las piedras serenas
Desliza mi tímido luto
Con una inquieta lágrima, apenas,
—Ese humano dulce atributo.



Augusto Federico Schmidt (Río de Janeiro, 1906-1965)

Poema

No morir —ser cosechado por la muerte.
Cosechado, por estar maduro, para el silencio.
No morir —sino pender hacia la muerte,
Como los frutos que, tocados por el tiempo,
Se inclinan hacia el húmedo terruño.

No morir —más bien estar con la muerte amplia y serena
En los ojos, en el corazón y en el alma.
Estar para el Fin, como las moras de estación,
Como las moras del monte.

Sentir en sí la armonía de los últimos pasos
Y el consuelo de miradas que no quieren ver más.
Ser llevado por las manos de la muerte,
Y estar con la muerte en sí, como esperanza, como única esperanza


Soneto XLIX

¡Morir, Señor, de súbito no quiero!
Morir como quien parte lentamente
Viendo el mundo perderse poco a poco
Y con él las imágenes de ayer.

Morir sabiendo próxima e implacable
La hora de dejar el dulce efímero.
Morir, los ojos mirando hacia arriba
Hacia la Faz de Dios, pura y ardida.

Morir como quien vase despidiendo
Fijando los paisajes más antiguos
Los seres más lejanos, ya partidos.

¡Morir llevando el vivir ya vivido!
Morir maduro, y no cual fruto verde
Por violencia de la rama arrancado.



Carlos Drummond de Andrade (Minas Gerais, 1902-1987)

Los hombros soportan al mundo


Llega un tiempo en no se más: mi Dios.
Tiempo de absoluta depuración.
Tiempo en que no se dice más: mi amor.
Porque el amor resultó inútil.
Y los ojos no lloran.
Y las manos sólo tejen el rudo trabajo.
Y el corazón está seco.

En vano mujeres golpean tu puerta, no abrirás.
Te quedaste solo, la luz se apagó,
pero en la sombra tus ojos brillan enormes.
Eres todo certeza, ya no sabes sufrir.
Y nada esperas de tus amigos.

Poco importa que venga la vejez, ¿qué es la vejez?
Tus hombros soportan el mundo
y él no pesa más que la mano de un niño.
Las guerras, hambrunas, las discusiones en los edificios
prueban apenas que la vida continúa
y que no todos se liberaron aún.
Algunos, hallando bárbaro el espectáculo,
preferirían (los delicados) morir.
Llegó un tiempo en que es inútil morir.
Llegó un tiempo en que la vida una orden.
La vida apenas, sin mistificación.




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ESTENSSORO B. Hugo (comp., sel. y trad.), Antología de la poesía brasileña contemporánea, Secretaría de Educación Pública (SEP), Cuadernos de lectura popular, Serie: “La honda del espíritu”; México: 1967. 64 pp.

sábado, 3 de enero de 2009

alejandría / Arturo González Cosío, "Límites del viento"



Están por finalizar las vacaciones decembrinas y en Poeticárbitraria nos dimos a la tarea de ejercer el derecho a la más soberana de las güevas. Sin embargo, empleamos en este periodo breve no contados espacios para ciertas lecturas y relecturas.

Como pueden constatar, el proyecto busca una cierta renovación visual y de contenido. A partir de ello estamos dando paso a esta nueva sección, denominada "Alejandría", misma que remite a tan legendaria biblioteca, cuna del saber antiguo: en ella recopilaremos selecciones de publicaciones impresas para que nuestros lectores puedan ilustrarse mucho más y conocer a diversidad de autores cuyos libros no alcanzan una buena circulación comercial e incluso, títulos poco accesibles para muchos.

En esta ocasión, una breve selección del libro Límites del viento, del mexicano Arturo González Cosío, publicado en la compilación Los elementos y otros poemas, ISSSTE, 1a Edición, Col. ¿Ya LEISSSTE?; México: 1999. 109 p.


[selección de textos]

El aguaje

Llueve una tarde
en el bosque,
de las hojas brota,
al descampar,
terso y claro
el torrente.
Los pájaros
esperan nerviosos
fluya la cascada
para abrevar.


Crisálida brillante

Frágil y desnudo el trino
cae de la fronda,
hojas y lluvia
alzan la trama,
los pájaros la cimbran
—diáfana crisálida—,
tenue luz matutina.


Hoguera de espejos

Frente al espejo múltiple
que lo regresa a la
hoguera
el fuego viste
el plumaje del sobresalto;
como cuando veo que me miras
desde tu incendio
lánguido y suave
que me envuelve
sin humo, ni dolor,
en llamas de terciopelo.


Inútil fuga

Bogas como velamen
que las olas desgarran,
y guardas indemne
la encendida imagen
de una guerra secreta
que el viento aproxima.

Prevaleces como estatua,
residuo funerario, terco dolor,
testimonio de que nada vuelve
o se repite.
Queda sólo la percepción del viaje,
la inútil fuga.


La trampa

Deja en las tribulaciones del humo
el sitio para los acordes.
Prepara la trampa de la rosa,
captura al colibrí,
revelará sortilegios ocultos:
el retorno de los pálidos guerreros,
la dispersión de las quimeras,
el exacto veneno de la espina.


El ocaso

Las alas del mirlo
cubren la tarde,
el rumor del agua
ronda la inmensidad;
el ocaso esfuma la senda
en los matorrales,
deja ramas y pájaros
a la deriva.



----------------------------
Arturo González Cosío. México DF, 1930. Formó parte del grupo de "Poeticistas" y de la generación "Medio Siglo". En 1984 ganó el premio Xavier Villaurrutia por su libro Pequeño bestiario ilustrado. Otras de sus publicaciones han sido: Poemas, 1978; Los elementos, 1986; Micromitografías, 1987; Animales del mundo en proverbios, 1992.


martes, 11 de noviembre de 2008

Al filo del gozo



Al filo del gozo es una antología de poesía erótica escrita por mujeres en lengua castellana, que durante un par de años, Marisa y Socorro Trejo Sirvent se dieron a la tarea de trabajar y compilar, siendo este 2008 el año en que finalmente sale a luz pública gracias a la Editorial Viento al Hombro. En el prólogo, las autoras comentan:

Las poetas seleccionadas para esta antología forman parte de un corpus muy preciso que se hizo a partir de una amplia convocatoria difundida por Internet, gracias a muchos poetas que la hicieron conocer a las autoras interesadas en participar en un proyecto no institucional, apoyado por la Editorial Viento al Hombro y basado en una investigación que se circunscribió al material recibido. Es por esa razón que los textos de las poetas de algunos países son más abundantes que otros. La convocatoria se fue difundiendo por sí misma a través de dos continentes: América y Europa. Se solicitaron diez poemas como mínimo de cada autora, con temática erótica, sin importar que fueran inéditos, de poetas vivas, con deseos de publicar sus textos en una antología erótica, a la cual se le ha puesto por título: Al filo del gozo, en homenaje a Rosario Castellanos y en referencia a uno de sus textos eróticos.


El libro se presentará en el Instituto Nacional de Bellas Artes en la sala Adamo Boari, gracias a la Coordinación Nacional de Literatura. La cita es este miércoles 12de noviembre a las 19:00 hrs. Esperamos difundan esta información para que asistan y conozcan el trabajo de varias mujeres poetas de Hispanoamérica. Participan Dolores Castro, Lina Zerón, Eliseo Alberto y Lucía Rivadeneyra. Aquí una pequeña muestra de la antología.


***

..........EVA DURÁN (1)

Fantasía

deseo ser penetrada
más allá de la piel
durante y horas y horas
en el deseo
sólo cabe la eternidad
mas allá del placer
la carne ama el fuego
que la incendia
La carne
cáliz del amante
que no encuentra reposo
que sabiéndose mortal
se entrega
hunde la daga
e inicia el sacrificio
el rito milenario
del sudor que ebulle
de la sangre que se entrega
donde el golpe y la traición
son la única salida

Al final la memoria purifica
y el cuerpo del amante
regreso a su justo
eterno y merecido olvido


***

..........SILVIA ELENA REGALADO (2)


Un buen libro

Un buen libro
es como vos.
Podría pasarme
un domingo completo
leyéndote la piel
y amanecer el lunes
con la necesidad
de volver detenidamente
a leer
desde
el
principio.


***

..........GLADYS FUENTES MILLA (3)


Veinte (fragmento)


..................... A quien corresponda

Sé donde encontrarte las mañanas
¿dónde hallarte después de la taza de café
antes de acostarme?
¿Esperaré un nuevo día?
Para entonces mi piel
.....................ojos
.....................grutas
tendrá cansancio de virus atenuado
en estas largas ansias de mirarte
en que pesan las horas de la ausencia
hambruna de amor
recuento de mordiscos
golpeteo de paredes
ilusión de brazos que me abrazan ante el
..............................engaño del espejo


***

..........GIOCONDA BELLI (4)


Como tinaja

En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor,
mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora,
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
el agua
sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos.



Notas biográficas

1. Cartagena, Colombia, 1976. Productora de televisión y periodista. Ha publicado El jardín donde vuelan los mares.

2. San Salvador, El Salvador, 1961. Ha publicado Pieles de mujer (1995), Desnuda de mí (2001), e Izquierda que aún palpitas (2002). Dirige el círculo literario de la Universidad Tecnológica de El Salvador.

3. Ciudad Hidalgo, Chiapas, 1955. Periodista, promotora cultural y poeta. Fundadora del grupo cultural independiente "Cortijo de locos" y fue directora de la revista con el mismo nombre en el estado de Tabasco. Premio Regional Sureste de Poesía José Gorostiza (1991). Ha publicado Para llenarme de silencio (ICHC, 1994), Cuánto por la vieja pena (1994) y Exordio de la mar y sus lamentos (2000).

4. Managua, Nicaragua. 1948. Poeta y narradora. Libros publicados (poesía) Sobre la grama (1974), Línea de fuego (1978), Truenos y arcoiris (1982); Amor insurrecto (1984); De la costilla de Eva (1986); El ojo de la mujer (1991) y Apogeo (1998). En novela cuenta con los siguientes títulos: La mujer habitada (1988), Sofía de los presagios (1990), y Waslada (1996), traducidas a varios idiomas. Ha recibido el Primer Premio Casa de las Américas, La Habana, Cuba (1978), Premio Internacional de Poesía Generación del 27 (2002), Premio Pluma de Plata (Bilbao, 2005), XXVIII Premio Internacional de Poesía (Melilla).

jueves, 18 de septiembre de 2008

"Aves": Joaquín "Quincho" Vásquez Aguilar


Joaquín Vásquez Aguilar. (Foto: Literatura Inba)

Por fin conocí el DF hace unos meses. Un largo deseo, casi rancio, de mi juventud entorpecida. No se dio una entrada triunfal como normalmente sucede. No hubo un recibimiento de parte de las masas y masas de aficionados a mi persona. Sin parafernalias. Y fue extraño, porque en la versión que de este viaje mis sueños ofrecían, yo era recibido con gozo enorme, con júbilo por parte de la grey.

De ese viaje agradezco a Balam Rodrigo por recibirme en su casa, a Fernando Trejo por la misma situación, ya que su familia fue generosa en recibirme, lo que no termino de agradecer todavía. Fue también gracias a Fernando que conocí las librerías, las enormes librerías que resultan paraíso de polvo y hojas y literatura. Cosas que tenemos en común los aficionados a estas cosas y que pisamos por vez primera esa tierra: lugar interminable para los ojos y el deseo. En fin, entre las curiosidades me topé (que compré sin pensarlo demasiado) con el libro Vértebras, editado por el Fondo de Cultura Económica en 1982, en la colección "Letras mexicanas", libro de difícil acceso dado que no ha sido reeditado y los ejemplares están prácticamente agotados (o enbodegados, en su defecto) del cual ahora extraigo un fragmento, de los que más me gustan de este autor, cuya obra no ha sido valorada del todo (como suele suceder con muchos autores de provincia) y que por cierto nació en Chiapas, en Cabeza de Toro, municipio de Tonalá, en la zona costera del Estado: Joaquín "Quincho" Vásquez Aguilar.

Fue en los primeros días de enero de 1994 (lo que remite a su vez al arranque del movimiento del EZLN) cuando falleció en soledad, para ser descubierto únicamente en el momento en que su cuerpo se encontraba en estado de descomposición. (Pero antes una nota: apunto esto en base a lo que tanto he escuchado sobre su persona, ya que por estos lares tuxtlecos "Quincho" —como le llamaban de cariño— es un personaje mítico, que bebía incansable en un bar del centro, "El Garabato").

Y bien, para no extenderme más, retomando lo que ciertos teóricos afirman sobre obras y autores (que el autor y el texto deben analizarse separadamente), abro tardíamente esta sección que decidimos llamar "El jardín oculto", donde colgaremos poemas de autores cuya obra no ha sido difundida, para desenterrarlos, para actualizar sus textos a través de la lectura, en todo caso —y esto es una cuestión implícita— para rendir un homenaje más a su tarea.


Aves

I

tuvo su grieta
su república hinchada
tuvo ese uniformado diente hincado como un fusilamiento
exactamente allí en el lado izquierdo
del mundo
en el lado en que se ama y se odia y se pelea y se enloquece
allí donde brinca la pena como un sapo enfermo
donde la rabia roe como un topo infinito
tuvo también allí su novia
su familia
y todo lo que se quema y se congela allí lo tuvo

pero para qué
para qué
digo para qué escribir sus memorias
si no vale la pena


II

cómo
me mira
cómo
la miro lleno, rodeado del mundo
sustraído del mundo en esta hora delimitada
por la delicia de estar entre la hierba
de sus ojos
en esta hora
delimitada por la luz del sol que se detuvo en el poniente
aliándoseme para poder mirarla a gusto
sin prisa
ni las campanas
ni la ciudad diversa
únicamente el aire suena como un sueño mullido
cómo me mira
cómo
me mira
la miro
y la nube solitaria
las aves
lejanas
las alegres aves
cómo las oigo volar
cómo se mueven y juegan por los tejados y las azoteas
las aves
de mis campos
de mis edades párvulas
cómo revolotean en mi sangre de ahora
en esta hora
suspendida en la nube solitaria de la ventana
mis aves
lejanas
cómo
la llenan de atmósfera
la rodean
cómo
la transportan a mis queridos campos
bajo mis árboles ya maduros
entre la hojarasca
cómo
camina
hacia mí desde sus ojos quietos
cómo
se está quieta en su sitio
cerca de la ventana
frente al maestro que agota la charla sobre el capitalismo


III

las aves no deciden el aire
no tienen ganas de llorar
las aves
guardan su distancia
al volar
cuando parten
cuando vuelven
porque las aves vuelven
las aves
van y vienen
las aves
no te miran caer abruptamente
no comentan
ni saben la noticia


IV

cómo le gustaban los polvorones de las cinco de la mañana
cómo le gustaban las cinco de la mañana
cuando los pájaros están a punto de abandonar la noche
los polvorones que se deshacían en la taza de café
cómo le gustaba el sombrero de su hermano mayor
cómo le gustaba acompañarlo a cuidar la milpa
diariamente
cómo le gustaban los pájaros poblando el aire de la mañana


V

ella
se detiene a conversar conmigo
en la banqueta
pasan los carros con su ruido
pasan
los segundos
con su ruido
ella me habla con plumas
me dice el mundo
ella
tiene el vestido lleno de nidos
la calle se puebla de aves cuando pasa
los carros no son más que vaivén de alas
cuando pasa
ella
me deja un hasta luego que me revolotea


VI

él vio sentada a la abuela a media calle
en su silla de madera
igual que en la vieja fotografía
majestuosa
pero desafiante
pero mirándolo con esa sonrisa sensual
como una quinceañera impúdica
enmedio de la calle
la abuela
inflaba y desinflaba su viento redondo
como una mano / como un sol /
como un seno único en sístole y diástole
el viento terrible rozándolo
la sensualidad terrible
la abuela terrible soy tuya
tómame
porque tú no me olvidas
toma mis huesos
la abuela
y el sobresalto y el día sin aves


VII

él no tuvo más las pesadillas con la abuela
ni recordó más los pájaros de la mañana
ella creció por la pendiente del cosmético
y cambió en sus ojos las aves por los escaparates
él se integró al aire para siempre
a lo largo de su república agrietada
y fue testigo y corazón y ala inconclusa
ella subió a su casta por el hueco de la chimenea
él no bajó de su montaña


VÁSQUEZ AGUILAR, Joaquín, Vértebras, Fondo de Cultura Económica; México: 1982. 93-102 pp.

viernes, 15 de agosto de 2008

Timoratos y arrogantes: selección poética

Acotación inicial

Entre lo timorato y lo arrogante es un título que apuesta al reconocimiento de la escritura como oficio (tarea que conserva en sus partículas elementales un sentido de liturgia), que debate sus raíces entre la indecisión, la timidez, la altanería y/o la soberbia. Todo término empleado, toda palabra que, cuidadosamente creemos en nuestras manos, escapa en la revisión de su sentido. Ya lo apunta el poeta español José Manuel Caballero Bonald —epígrafe que sirve de telón inicial al conjunto de poemas—: “El imposible oficio de escribir/ aproximadamente/ la historia terminal del anteayer/ de la vida, y más cuando/ un incierto futuro se intercala/ entre lo timorato y lo arrogante/ me suele contagiar/ de esa amorfa molicie/ que entumece los goznes del deseo.” La escritura es un ejercicio continuo, diletante: ante todo un proceso solitario.

FABIÁN RIVERA



Mantarraya

Yo quiero tocar los ojos, el mundo
oscurecido. Las podridas
líneas
de la vida
.


RAFAEL COURTOISIE


Cuál es mi nombre,
las silabas que

una a una

edifican mi saliva.

(Mantarraya:
ojos abiertos, vocales
en lo oscuro buceando
en la profundidad de lo invisible).

Yo busco mi nombre,
la extraña grafía que contiene mi epitafio. Voy
por lo oscuro,
voy
por lo oscuro,
por la senda del nado bajo, del nado
a pique,
asciendo, bajo, busco:
zig-zag,

danza de ciegos yo y mi sombra.

En el huerto marino la sal esparce su semilla.
Todo es la quietud, el lecho sucio, el
lodo escurridizo que me arropa,

mi detritus residual,

mi eterna cobija.

(Estoy desnudo. Sigo
Desnudo: manto mi sombra de la sombra. No
veo dónde, cuándo. Ah, cómo
pasan los días que nadie
nombra).

Pero no voy a hablar más de las muertos.

Qué son los días:
olvidada respuesta a una pregunta
de fugitivo demonio
con
tridente.

El claroscuro reviste el lecho marino
con pesados ropajes de sal

y la noche comienza su larga canción.

Qué soy.
De dónde proviene mi equilibrio
si es que tengo
a punto fijo
referencia.
Qué soy;
qué venenos me recorren y me avivan.


MARIO ALBERTO BAUTISTA (Mazatán, Chiapas: 1984)



En los claustros del alma la herida (fragmentos)


Se vidrió la esquirla mortecina
en su trayecto de estructura troquelada.

Un cilanco ferino (próximo a la desesperación)
se ha vuelto crimen.

(—¡Quién supone
gritos en el aire sombroso! )

Lumínico temor. Personajes
que no se cuentan, no se observan, esos, intactos
asesinos que cohabitan con la asfixia.



***

En el herbáceo azulejo de la plaza el venablo
/se incrusta.

Atisbos de miedo los niños corren en paroxismo.

(—Sin la casmodia el escozor sería
por esparcimiento la muesca entrometida).


***

a Georgina


En mis ojos el asombro pacato deteriora toda
pregunta.
Mi desidia es verosímil.

No lo habría imaginado.
Dulcedumbre es el espejo. Ahora no sé lo que
busco.
Alejarme. Regresar.

Mi boca duele. Habrá de filo
—holgura que la sustenta.
Porque hay palabras que no cejan.
Metástasis incurable:


***

sombra mozárabe
en el fondo, como tímpanos mis manos
rompen la tarde, escribo, resuena
un calambre manoseado,
bendición de trazos
que humedecen un agradable
opio entre la lengua.


Relente manumiso
como un cuadro de Rothko
a medio horizonte:

la altura vuelve en sí.


***

La herida se enclaustra
en lo que tiene de célula mi angustia.
Como una grapa que hiere pero no inquieta.
Para decir "congoja" con la fortuna del escriba.
Pretencioso juzgar desde aquí todo lo visto.

qué voz inalterable se termina

ni un oculto decir de galpón,
ni un destello, en soledad
ni un destello en el dolobre inherente,
no hay hondura/razones que funcionen
bebiéndose el no dado prurito del silencio.


RAÚL VÁZQUEZ ESPINOSA (San Cristóbal de las Casas, Chis.:1981)



La cara secreta de las cosas

De Glosa sobre el andante

1


aparece con los resabios del dia
y aún lo esperan
las calles que soportan su cansancio
como la más luz soporta
la menos noche
sombra
en la parada del transporte
acostumbrado a vivir
de lo que yace en las avenidas
alimento compartido entre visionarios andantes
que pueblan las calles
de silencio


2

busca el punto claro de la duda
detrás de la puerta
en alguna butaca del cine
en el recuerdo impreciso
de una vieja fotografia
en una ventana
su estancia
por la palma de la mano
su vida
para descubrir la palabra
que enuncia
el otro lado del mundo


3

...agrietado personaje
ve el horizonte cual indicio
de otro día

quieta dobla la tarde
por la esquina
un andar
amargo tal vez
sin saber si alimenta su partida
mas el trabajo de avanzar
sea el recuerdo de transeúnte
por su falta de presencia


MARCO ANTONIO CASTAÑEDA (México DF: 1981)



. . . . . . . . . . . . . . .

Nota: Esta breve selección corresponde al libro Entre lo timorato y lo arrogante: Tres poetas jóvenes. De Mario Alberto Bautista, Raúl Vázquez Espinoza y Marco A. Castañeda. Ediciones de el animal, Yajalón, Chiapas: 2007. La reproducción de los textos se realiza con el único fin de su difusión, sin ánimos de plagio o el irrepetible placer de joder al prójimo.

Artes poéticas

Revista La Otra