jueves, 26 de junio de 2008

De cómo el Hades se nos volvió el Olimpo en una playa*





Nota introductoria (o arrabalería editorial)

Los días 13 y 14 de junio de 2008, se llevó a cabo el 1er Encuentro de Jóvenes Escritores Acapulco 2008, con la partipación de compañeros de varias partes de la República mexicana. El futuro de la literatura nacional se encontraba sobre ruedas, rumbo al puerto, promisorio para quienes no lo conocían, de rutina para quienes ya sabían que encontrar en esas playas. Si bien es cierto que la organización y la atención a quienes asistimos no fue del todo grata, exactamente diplomática (lo único que recuerdo sobre el "mijterioso" Antonio Salinas, mejor conocido en los bajos fondos de la literatura como "El camarón pelao", es el ataque abdominal que le produjo mi certera imitación de lo que bautizaré como "Breve putiza maternal acapulqueña", o en pocas palabras: Madre reprende (ataca) en Sinfonía (sic) a sus hijos baquetones), trabamos amistad con gente de otros lares, y refrendamos las que en algún otro momento habíamos iniciado.
Por mi parte, no tengo más que agradecer a todos aquellos que compartieron tiempo y palabras en cada una de las actividades, a quienes me prestaron pa las chelas en el Bar del Puerto, a quienes aceptaron la derrota en la playa de Hornos, a quien no asistió para yo poder colarme de último momento entre la lista.

Fabián Rivera

p.d. Aquí más info sobre el
Encuentro.



De cómo el Hades se nos volvió el Olimpo en una playa

Qué feo es el centro de Acapulco. Qué feas casi todas sus playas. Pero cómo disfrutamos la compañía de unos y otros, escritores, convocados y reunidos en el "Primer Encuentro de Jóvenes Escritores Acapulco 2008".

Si bien no estábamos en la zona "diamante" (me parece que esa palabra es un eufemismo para decir: prohibida la entrada a los pobres), el hotel era una especie de chiste que no logramos entender, y los alrededores medios sucios (aunque al paso de las horas se volvieron pintorescos, hay que decirlo) disfruté mucho el viaje como la Ilíada resulta disfrutable.

Después de las lecturas matutinas, nos aventuramos (entusiastas argonautas que queríamos enseñarle a Luis Paniagua, nuevo en eso de acapulquear, que algo ahí valía la pena) a buscar un lugar en dónde estar. Y de pronto, sí, la providencia disfrazada de acapulqueño (oráculo certero) nos invitó a pasar a un restaurante-bar, El Cocoloco...

Entendimos, entonces, que el destino nos había llevado allí. Todo comenzó a llenarse de sentido: unas chelitas bajo una palapa con charla de esas que alimentan el alma. Providencial, también, apareció una señora de esas muy morenas, en el sigilo, tras la espalda de Daniel Saldaña, embadurnándolo con un elíxir aceitoso y ofreciéndole, oh Afrodita de Caleta, un masaje; exigiéndoselo minutos más tarde. Una vuelta en la banana, y Luis Téllez-Tejeda dice que no gracias, al tiempo que algunos contenemos las ganas de alburearlo. Y las chelas venían en una cubeta en forma de ranita… Qué bien se está uno aquí, empezamos a pensar.

Luego llegó la variedad (¡Aristófanes, no te acalores!): frente a nosotros unos paramédicos suturaban la ceja de un nadador accidentado, así, sin echarle en la herida más que agua sacada de un vaso desechable; qué valor, pensamos todos, y ese es un centurión digno de otra cubeta de ranita, dijimos. Y otra de esas mujeres asediando la espalda de Saldaña apareció. Téllez-Tejeda al borde del llanto, oyendo Perfume de gardenias dedicada sólo para él por Fernando Trejo, que estaba, también, desaforado por la experiencia acapulqueña. Víctor Cabrera dormía y comía pepitas (¡al mismo tiempo, qué proeza!) Sergio Loo exponía elegantemente su diatriba contra la experiencia del parachute; Rodrigo Castillo, casi sin darse cuenta, confesaba al cobijo de nuestro nuevo templo (El Cocoloco, donde el cliente es primero) que alguna vez lo vistieron de marinerito para una foto, y al cabo de las ranitas y las horas, aceptamos lo bello, lo olímpico y sobrecogedor que es Acapulco, cuando se está en un encuentro de escritores.

Que alguien más reseñe las mesas y lecturas (muy buenas, nutridas e importantes, cierto) pensé cuando me propuse descubrir lo que había sucedido el fin de semana del 13 y 14 de junio en Acapulco. Comprendimos, los que estuvimos ahí, varias cosas vitales:

1) Nuestra Antología de poemos, para Emos (me gusta cuando llueve porque nadie se da cuenta que lloro) será un éxito de venta próximamente.
2) Quien no conoce El Cocoloco, no conoce Acapulco.
3) Lo mejores tiempos de Acapulco, si los hubo, fueron hace mucho tiempo.
4) A Luis Téllez-Tejeda, le gusta la poesía chiapaneca.
5) Balam Rodrigo es el líder moral de los encuentros de escritores recientes.

Entonces, nutridos de poesía, reflexión y acapulquerías, regresamos; con la idea de volver, sí, al segundo encuentro que propusimos se llamara: Encuentro de Jóvenes Escritores Cocoloco (donde el cliente es primero) 2009, o bien, Encuentro de Balam Rodrigo y Jóvenes Escritores 2009.



P.d. Próximamente anexaremos material fotográfico inédito, sensacional y amarillista de la mayor parte de las acciones del Encuentro. Estén pendientes... (La Redacción)

. . . . . . . . . . . . .
*Crónica del Primer Encuentro de Jóvenes Escritores Acapulco 2008.
**Asiduo colaborador de PoéticArbitraria, a quien agradecemos su firme convicción para fortalecer este espacio. Chico de buen talante, compadre de factura duradera.

14 comentarios:

EL PÁVIDO NÁVIDO dijo...

Apenas ayer desaparecieron los rastros de Acapulco de mi cuerpo. Pero camaradas, si es con ustedes el asunto, me cae que regreso a Acapulco, pero que no nos clausuren el Cocoloco. Miren la foto, chinga, nuestras caras aún no prefiguraban las maravillas del Hotel Señorial (así, con mayúsculas), qué alegría, qué esperanza, qué bonita juventud...
Insisto, Fernando Trejo aparece con cara de crudo en cuanta instantanéa le toman. ¿Por qué tan abajo esa mano Daniel? (hasta que alguien logra una sonrisa en mi tocayo)Benjamín y René son la inocencia encarnada, por favor nadie les diga que Acapulco huele a lo mismo que el metro Rosario. Balam Rodrigo fue guía de turistas en algún momento de su vida ¿qué pedo con los atuendos rojos? o nos uniformamos o de plano no nos juntamos.
Es viernes, son las cuatro de la tarde, no estamos en el Cocoloco, si no resuelvo esto, lloraré.
Besos y copas
El P.N.

Mario Alberto Bautista dijo...

Qué onda con Ana Guevara a la diestra de el Pávido Návido.

Jajaja.

Saludos a Víctor Cabrera

Anónimo dijo...

Parecen una bola de mariquitas.

Anónimo dijo...

Parece que el julio césar que mas bien parece cleopatra ya se cree el reseñista oficial de la jaula de las locas. Es de muy mala leche todo lo que escribe y mal redactado. Es lo malo de darle tanto poder a un pobre veracruzano salido de su rancho disque para que estudie y ya con un libro se crea juan de los palotes y quiera opinar de todo y de todos. Mejor sería que le cayera un rayo de iluminación fulminante y se metiera su mascota por el culo y dejara en paz a la poesía. Porque si el cree que el estar en disque encuentros poéticos ya lo hacen poeta está pero bien pendejo igual que todos los del grupito por el estilo. Uno a uno farsantes irán cayendo.

Eduardo Milán

Anónimo dijo...

julio césar taloneo es una mierda demierdas. Como no sabe hacer otra cosa se la pasa de encuentro en encuentro como si eso fuera poesía. Sus amiguitos unos corruptos de miedo ya me dirán si no sela pasan llorando si alguien les dice algo. En verdad parecen una bola de mariquitas frustrados.
Todo lo que escribe parece de jardín de infantes. y luego se cree chistoso y luego se cree genial y así se la pasa creyendo que es agradable a todo el mundo.
Y así van de encuentro en encuentro creyéndose la poesía mexicana que ilusos bola de mantenidos, con la mentalidad más provinciana y más patetica que ninguna. En verdad es una lástima que gente como esta salga luciendo traje de poeta cuando son unos pobre traumados con ganas de ser alguien, pero qué creen no es por ahí, ya sus madres se darán cuenta y a fin del tiempo la poesía se salvará al irse sacudiendo uno a uno de ustedes. La muerte llegará pronto uno a uno de ustedes. Y el ángel vengador irá por sus cagadas cabecitas.

Dios todo poderoso.

Anónimo dijo...

cuidado con julio césar taloneo alias la cleopatra de la poesía quien confunde los encuentros con porgramas telebasura y critica como si fuera de la oreja, aunque es un ojete comprobado, entonces trabaja en la ojetada pura, no lo inviten a sus encuentros o se encontraran criticados si al señorito no le gusta lo que ve, parece que todo tiene que girar a su alrededor y el como buen juez chingar todo lo que no entiende, caso grave de provinciano mal apoyado. Un libro un estudio fuera del país amigos corruptos y un daño cerebral en su ego y en su culo lo hacen un ser peligroso, cuidado con él y sus amigos que vuelan para funcionarios, porque de poetas no tienen más que la ficha que se dan entre ellos.
Ojalá en verdad este tipo no llegue a funcionario cultural sino ya chingo a la otra parte que no le aplaude sus pendejas.
El se acerca a mí queriendo quedar bien pero oh sorpresa yo ya lo conozco bien y no pienso ayudarlo en nada, cuidado con él es peligroso y se cree superpoeta.

Adiós bola de locas disfrazadas.

Julián Herbert

Anónimo dijo...

Si pero el que tiene mas cara de putito es el chancludo van dam el de rojo

Julio César Toledo dijo...

Trataré de responder de a una y sin ofensivas las ensartadas dádas por los anónimos ninios (dirían mis amigos yucatecos).

Primerísimamente, me encanta la idea de Eduardo Milán contestando un comentario en este blog. Esa sí no tiene parangón.

Al primer anónimo del 02 de julio, se la concedo toda (y no es albúr), parecemos una bola de mariquitas. Sin más.

Para el segundo anónimo, el que firma con el mismo nombre que el autor de “son de mi padre”, y sólo en aras del diálogo, me gusta la onda esa que dices de “ la Cleopatra de la poesía”. Ciertamente mi nombre no me gusta mucho así que bien podría empezar a firmar mis textos así. Mala leche, no, bróder, al contrario; cuando escribo lo hago sólo para divertirme y nunca a costa de nadie que no sea mi padre...
Lo de “mal redactado” está gacho, porque me deja mal parado a mí que escribí el texto, y a mi compadre Fabián que lo versionó... pero digamos que, también, te la concedo. “Pobre veracruzano”, sí. Poder ¿de dónde y cuándo? Avísenme si alguien aquí sabe.Tengo un libro, Quicio, carente de un montón de cosas pero no de honestidad y si me creo Juan de los palotes, sólo podrán atestiguarlo (las convoco) algunas de mis novias que me agarraron en mis mejores días. Si me cayera un “rayo de iluminación fulminante” dejaría, por supuesto en paz la poesía, y les quedaría a ustedes poetas de verdad reescribir de mejor forma aquella quemadura; imploro desde mis primeros días de versos leídos, que un rayo cualesquiera me fulmine, de luz, de fuego, de poesía...
La poesía, carnalito (¿puedo decirte carnalito?), es el acto más estupidamente solitario que conozco, y mi cartera de encuentros asistidos se reduce sólo a 2. Pendejo sí soy, pa que más que la verdad. Ahora bien, mi culo y mi mascota son de un rango muy superior a esta discusión que tiende a ser todo menos poética.

Segundo anónimo, Dios todo poderoso: no te creo. El otro día estuve en casa de un amigo que se lleva de pocaspulgas con dios, y me dijo que él no entra al blogs de literatura. Resuelto el asunto de mi asistencia a encuentros con el anónimo anterior, te digo que, en efecto, no sé hacer otra cosa. Me declaro incompetente para todo lo que no tenga que ver con la palabra, no sé ni quiero saber hacer nada. ¡Mariquitas sí, frustrados no! (esta es una porra que oí el sábado en la marcha gay: repítanla, es como un mantram). Y no lloro, al contrario, es la primera vez que alguien comenta algo tan largo en mis entradas, y lo celebro. Si tú me aseguras que una cosa, sólo una cosa de las que me has leído parece de “jardín de infantes” (confírma, por favor, esto en otra entrada) yo seré un hombre feliz por más de una razón. Decía Luis Cortés Bargalló que, “losniños son a la poesía, como el chango a la banana...”
“Chistoso” no, también mis novias pasadas pueden dar cuenta de eso. “Genial” nunca, nunca como Dios, como Milán, como algunos versos de Julián Herbert y otros muchos. Lo de traje de poeta está genial, si tú quieres nos vemos un día, ajustamos bien el modelito y lo comercializamos. Y por favor avísenme también quién me mantiene para pedirle retroactivo la de años que he tenido que pagar la renta yo. El traje mi estimado, el porte, pues, el cliché, es lo más fácil de cargar en este oficio. Es lo primero que se compra y también lo primero que se destruye. Y (otra que te concedo) mi madre lo supo desde muy antes, antes que tú aprendieras a escribir. El final de tu entrada me pareció que podría titularla algo así como “la historia me absolverá”. Yo como tú, confío que el tiempo hace su trabajo y que al final (si es que eso existe) sólo la poesía queda, sin poeta y sin poema incluso, sólo poesía; sin editorial ni blog. En eso, señor, y en tí, confíamos.

La última (para que no vaya a creer este tercer anónimo que lo desprecio y no lo pelo: qué se diga de mí que soy Cleopatra, que soy la mierda, pero nunca un descortés). Cuánto acierto el suyo, compa. Una vez más le da al clavo con eso de “provinciano mal apoyado”. Los encuentros de poetas (que no de poesía) son divertidísimos y la tele no tanto. Y si por tu comentario en este blog multivisitado nadie me vuelve a invitar a un encuentro de poetas... sabré que estos medios funcionan y estaré como hace unos meses, sin ir a un encuentro...
Una pregunta, bróder, ¿cómo puede ser peligroso alguien con daño cerebral en el culo? Mejor aún, ¿cómo se manifiesta y en qué consiste un daño cerebral en el culo? O en el ego, pero si me explicas lo del culo, mejor. Nadie, y esto es una queja a voz en cuello, me aplaude mis pendejadas. No sé a qué te refieres con eso de “la otra parte” pero nadie, ni mis amigos íntimos, ni los no tan íntimos me aplauden y hace años dejé los escenarios porque lo mío, lo mío, lo mío no son los aplausos. Y Dios todopoderoso (no el anónimo; el Preciso) te oiga en eso de que yo no llegue a funcionario cultural. Yo quiero ser (que aún no lo soy) escritor, nomás. No sabía por qué decías que yo era de alguna forma un peligro, soy rete tranquilo, me fui a dormir temprano todos los días en Chiapas y en Acapulco y si bebo no soy violento, pero entendí que te referías con lo del “daño cerebral en el ego y culo”... ¿es contagioso?

Un par de cosas medio en serio: me encantaría que un día, por este medio u otro, hablemos de poesía, de nuestros versos y desde dónde los construímos. A lo mejor no es tan divertido como ésto pero sí constructivo. Y, por último, te platico (como si fueras mi querido diario) que a mí la poesía me adoptó (es algo que ya dije varias veces), yo no venía por ella y me abrió lo brazos. Y lo que hago con ella, que es poco, es de pura buena vluntad y harta intuición; no pretendo nada más que los pasos que he dado y que siguen. Ya sé que suena a “Te cortaste las trensas, chachita” pero es la verdá. Una cosa es el cotorreo con los compas, otra la poesía; estoy seguro que tú lo sabes bien.

Julio César (Taloneo) alias La Cleo de la poesía...

Fabián Rivera dijo...

Úchalas, pobre anónimo, que se me hace que su mamá no le hace el desayuno... Pero si quiere su lechita, nomás que abra el piquito jajajaja.

Saludos.

Ah y mi buen Julio César,
qué caballero, qué caballero!

Mario Alberto Bautista dijo...

Ya lo dijo Marco Fonz de Tanya:


Rueda es lo único que nos queda
de la maravilla que fuimos
rueda encanto que regresa
rueda feliz de los encuentros despeinados

EL PÁVIDO NÁVIDO dijo...

Seguimos esperando el material jotográfico, Fabián. Ayyyy, Cleo, para qué les haces caso. Tan fácil como esperar al ángel vengador para mandarlo con el P.N., él sabrá qué hacer. Tú no más pide tu espacio con Lópezdóriga (sic) para opinar de todo y de todo, por cierto dese su vuelta por mi blog y opine, para que no anden diciendo.
Besos y copas (sí y qué bien locototota).
El P.N.

Anónimo dijo...

Para mis amigos: saludos y abrazos para todos, chingona la foto, cagada.
Para los anónimos: una bonita frase, sabia, llena de lucidez y de poesía que ustedes nunca podrán tener: ya lo decía la gran Carmen Salinas en aquel peliculón digno de culto (Tívoli), mariquita ¡No! "soy más hombre que tu padre y más mujer que tu chingada madre".
Mis risibles sin güevos, sigo pensando que nunca conocieron leche de liconsa y por eso "sacan" esos comentarios. Sigo pensando que uno de sus tíos o sus vecinos sí les dio harta leche por chicuelinas y por eso quedaron pendejos y frustrados, pobrecitos, todavía les ha de doler el culo.
Creo, ante todo, que Julio César sí es un caballero, yo no, por eso sí me pongo a su nivel, pero la diferencia es que yo me cago de la risa y en la concha de ya saben quien.
No puedo hablar con seriedad porque no hay interlocutor. Tampoco hablo de poesía porque es en vano hablar de ella con los imbéciles. Hablo, divirtiéndome, como lo hace Germán Ortega con su galleta antes de devorarla.
Anónimo, no digas pendejadas. Yo sí he visto a Dios frente a frente, he hablado con Él, he bebido con Él, he albureado con Él y es elocuente, de discursos sensatos, atinados, puntuales, no como tu verba... yo sí lo conozco, es mi tocayo... (cuando lo vi no era una zarza ardiente, pero igual me apantalló. Ya al otro día, después del transe, vi que era muy feo, la verdad).
Bueno, me he divertido diciendo estupideces, me he sentido igual que ustedes, anónimos: real, muy real, he sentido lo que es comportarse como un pendejo, es decir, como ustedes. Y como ustedes sí son poetas, ¡ahora yo también! Gracias por eso.
Un abrazo a los que me quieren y a los que no, no...
lp

Julio César Toledo dijo...

¡Me cago en la leche! primero que qué grosero, ahora que peco de caballero, quién los entiende. Jaja. Don LP, sabe que lo admiro por su poesía, pero más por sus albures y mentadas. Don Pávido, si no es que les haga caso sino que a veces me siento tan solo que quiero hablar aunque sea con esos anónimos (jajaja). Paniagua, presentame a dios, por fis. Y ya ultimadamente, sí son unos sin huevos. Abrazos a los compas chiapanecos, adviertan al Baui que me llame o se atenga a las consecuencias; sin ánimo de pedalear lo de usté, Návido apreciado.

anónimo dijo...

Por cierto, aprovechando el clima de injurias y malas ondas me faltaré al respeto a mí mismo para que vean que feo se ve: ALBERTO TREJO es putito. Att Alberto Trejo.

Ah verdad! para que reflexionen.

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