jueves, 19 de febrero de 2009

colaboraciones / Canciones de cuna bajo la luna española: García Lorca

................................Julissa Roblero*

[Primera parte]

Federico García Lorca reunía a sus amigos en la antecámara de su casa. Contagiado por el aire de alguna mustia línea musical, tocaba el piano y cantaba deliciosas canciones de cuna con las que seguramente ninguno de aquellos que le acompañaban iba a quedarse dormido. El poeta español que nació en Vaqueros, cerca de Granada, y murió en un barranco a las afueras de Víznar en 1936 comido por los tigres; había de sentir un deseo por descubrir la tonalidad poética de aquellas melodías que las madres españolas cantaban a sus hijos para que durmieran, para que durmieran sin querer dormirse, pues esa es la función de las nanas (i), dice Lorca, “dormir al niño que no tiene sueño”.

En su conferencia "Añada, Arrolo. Nana. Vou Veri Vu", que forma parte de Obras de Federico García Lorca editado por Alianza, el escritor descubre el sentido de las canciones de cuna, en particular, las que se entonan en España, en los pueblos de Andalucía, Asturias, Burgos, Granada, y otros más de la región ibérica. Lorca, al menos por ahora, al menos aquí, en este descubrimiento, está lejos del poeta que evoca al tiempo, al reloj, al hombre ensimismado en el hombre y se decide, por ventura, a voltear hacia el muchachito que vive al rastro de los detalles del mundo, de las cosas, de los actos, ese que se come la fruta con huellas de polvo y mira fijamente a las hormigas cómo van cargando su alimento hacia algún lugar al fondo de la tierra. García Lorca camina por las calles más puras del pueblo, por los sitios donde se abre el llanto de algún niño pequeño, aquel que llora de hambre, de frío y, sobre todo, motivado por el anhelo de seguir jugando antes de ser llevado al camastro.


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(i)Nana es el nombre genérico de las canciones de cuna en España.

Artes poéticas

Revista La Otra